11.29.08
La vida de los otros (Das Lëben der anderen)
Ignoro si será porque no poseo una gran cultura cinematográfica, pero puedo decir que ésta es, posiblemente, una de las mejores películas que he visto en mi vida. El argumento se desarrolla sin grandes sobresaltos pero, a la vez, existe una tensión dramática que fluye a lo largo de toda la película y que sólo repunta en los momentos clave. Los perfiles de los personajes son profundamente elaborados a la par que dinámicos, característica que apreciamos con más evidencia en el capitán Gerd Wiesler. El dinamismo y la profundidad del tratamiento psicológico de los personajes puede ser apreciado en la metamorfosis emocional insólita que sufre uno de los protagonistas de la película, la cual se produce de manera verosímil, ante la dureza de la realidad que pasa ante sus ojos y la vorágine de los acontecimientos. Si por algo destaca este filme es, sin duda, por el clima de denuncia que impera (fuera éste o no el propósito de su director) sin necesidad de recurrir a la demagogia barata o al sentimentalismo fácil.
El director Florian Heckel von Donnesmarck cuenta la historia del capitán Gerd Wiesler, un oficial de la STASI, el servicio de contraespionaje y policía política de la RDA (República Democrática Alemana) que destaca por su extrema meticulosidad, lo cual le hace sumamente competente. En 1984 se le encarga una misión: espiar al matrimonio formado por el director de teatro Georg Dreyman (Sebastian Koch) y la afamada actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck). Sin embargo, a la hora de desempeñar esta labor observa hechos y percibe sensaciones que alterarán por completo el modo de mirar al mundo que lo rodea. El mensaje de denuncia de un régimen despótico y podrido hasta la ráiz que había convertido a la clase trabajadora a la que estaba llamada a liberar en verdaderos siervos está presente muy a menudo pero hay un pequeño diálogo que no me resisto a reproducir, ya que es en sí mismo bastante elocuente:
El capitán Wieslar va a visitar a su superior,Grubitz, para comentarle un asunto relacionado con la misión que está llevando a cabo, al entrar en el despacho de éste, A.Grubitz le dice esto:
A. Grubitz:”Wiesler, me alegro de que estés aquí. Quiero enseñarte algo (le muestra el trabajo de doctorado de un alumno de la academia): “Medidas carcelarias para artistas subversivos basados en un estudio de la personalidad”. Muy científico, ¿eh? [...] ¿Sabías que sólo hay seis tipos de artistas? El tuyo, Dreyman, es el cuarto (lee): “Antropocéntrico histérico.No soporta estar solo,le gusta hablar y necesita a sus amigos. Jamas se le debería de juzgar, le encanta. El arresto provisional es el mejor método: aislamiento total y sin fecha de liberación.Ningún contacto humano, ni siquiera con los guardias” [...] Después, lo soltamos y, de repente, ya no nos causa problemas.¿Y sabes qué es lo mejor? La mayoría de los del tipo cuatro que hemos tratado así no han vuelto a escribir o a pintar o…a lo que sea que hagan los artistas”.
La vida de los otros ha recibido diversos galardones europeos, entre ellos, tres globos de oro y un oscar a la mejor película de habla no inglesa.
Por Joaquín Pi
