03.25.09

Diálogo entre un vendedor de almanaques y un transeúnte

Publicado en literatura tagged , a 10:27 am por Cartier

VENDEDOR: ¡Almanaques, almanaques, almanaques nue­vos! ¡Calendarios nuevos! ¿Un almanaque, señor?

TRANSEÚNTE: ¿Son para el año nuevo?

VENDEDOR: Sí, señor.

TRANSEÚNTE: ¿Crees que tendremos un año nuevo feliz?

VENDEDOR: Sí, caballero, sí, por supuesto.

TRANSEÚNTE: ¿Como el año que acaba de pasar?

VENDEDOR: Más, más todavía.

TRANSEÚNTE: ¿Como el anterior?

VENDEDOR: Más todavía, caballero.

TRANSEÚNTE: ¿Como cuál, entonces? ¿No te gustaría que el año nuevo fuera como alguno de estos últimos años?

VENDEDOR: No, señor, eso no me gustaría.

TRANSEÚNTE: ¿Cuántos años nuevos pasaron desde que empezaste a vender almanaques?

VENDEDOR: Van a ser veinte años, caballero.

TRANSEÚNTE: ¿A cuál de esos veinte años te gustaría que se pareciera el año que viene?

VENDEDOR: ¿Cuál me gustaría a mí? No, no sabría decirle.

TRANSEÚNTE: ¿No recuerdas alguno en especial, que te haya parecido feliz?

VENDEDOR: La verdad no, caballero.

TRANSEÚNTE: Pero la vida es bella, ¿no es cierto?

VENDEDOR: Eso ya se sabe.

TRANSEÚNTE: ¿No volverías a vivir esos veinte años, e incluso todo el tiempo que pasó, desde que naciste?

VENDEDOR: ¡Ah, estimado señor, ojalá se pudiera!

TRANSEÚNTE: ¿Pero si tuvieras que volver a vivir la vida que ya viviste, exactamente igual, con todos sus placeres y dolores?

VENDEDOR: No, no, eso no quisiera.

TRANSEÚNTE: ¿Y qué otra vida quisieras volver a vi­vir? ¿La vida que tengo yo, o la del príncipe, o la de al­gún otro? ¿No crees que tanto yo como el príncipe o cualquier otro responderíamos igual que tú, con esas mismas palabras, que si tuviéramos que repetir lo ya vivido, no nos gustaría volver al pasado?

VENDEDOR: Bueno, sí, eso creo.

TRANSEÚNTE: Entonces, ¿no volverías atrás, si la con­dición es ésta y no otra?

VENDEDOR: No, señor, en serio, no volvería.

TRANSEÚNTE: ¿Qué vida quisieras, entonces?

VENDEDOR: La vida que Dios me diera, sin otras con­diciones.

TRANSEÚNTE: ¿Una vida librada al azar, sin saber nada de antemano, como no se sabe nada del año nuevo?

VENDEDOR: Sí, así es.

TRANSEÚNTE: Lo mismo quisiera yo si pudiera vivir de nuevo, y creo que todos. Esto indica que el azar, en lo que fue del año, trató mal a todo el mundo. Y se ve claramente que cada uno opina que el mal fue mucho mayor y mucho más grave que el bien que le tocó en suerte. Si la condición para recuperar la vida desde el comienzo incluyera todo lo malo y lo bueno, a nadie le gustaría volver a nacer. La vida bella no es la que se conoce, sino la que no se conoce. No es la vida pasa­da, sino la futura. Con el año nuevo, el azar nos tratará bien a los dos, y a todos, y comenzará la vida feliz. ¿No es cierto?

VENDEDOR: Espero que sí.

TRANSEÚNTE: Entonces, muéstrame el almanaque más bonito que tengas.

VENDEDOR: Tome, caballero. Son treinta centavos.

TRANSEÚNTE: Aquí los tienes.

VENDEDOR: Gracias, caballero, hasta pronto. ¡Alma­naques, almanaques! ¡Calendarios nuevos!

Giacomo Leopardi

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