04.22.09
Kind of Blue, Miles Davis.
Se cumplen en 2009 los 50 años de la salida de un disco que revolucionó la música, “Kind of blue“, de Miles Davis. Y el aniversario ha sido objeto de varias celebraciones: reportaje en El País semanal, salida del disco remasterizado y con DVD con las sesiones de la grabación… un disco que ostenta el número 12 de los 500 mejores discos para la revista Rolling Stone.
Lo habréis escuchado decenas de veces, en películas e incluso en anuncios, pero no es sino escuchando las piezas completas cuando uno percibe el sentido de conjunto y la revolución musical que supone. Se grabó en 10 febriles horas, en las que Miles Davis, John Coltrane y el resto de la banda interpretaron en estudio las cinco piezas de que se compone el disco, que inaugura el jazz modal, en el que a partir de una nota se puede saltar en escalas.
Aquí os dejo una de las piezas:
04.02.09
Para que yo me llame Ángel González
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…
Ángel González




este largometraje, Eastwood interpreta a un inmigrante polaco que vive desde hace años en un barrio de la periferia de Nueva York, en el que últimamente nada es lo que era. Esta antigua zona semi-residencial se ha convertido en un nido de delincuencia donde las bandas callejeras campan a sus anchas sembrando el pánico entre los habitantes. Con la muerte de su esposa, el protagonista se empieza a relacionar forzosamente con sus nuevos vecinos, una familia de origen Hmong que ha emigrado a América en busca de un futuro mejor. En esta relación, el protagonista encontrará un sentido a sus últimos años de vida. Es una película dura a la par que tremendamente conmovedora, que hace estremecerse al público y que enseña una gran lección: nunca es tarde para aprender sobre la vida. Simplemente, una obra maestra más de este grande del cine. Alicia Martínez