06.20.09
Good
Publicado en cine tagged ciudad lineal, good, hitler, juventudes socialistas ciudad lineal, viggo mortensen a 10:16 am por Cartier
Viggo Mortensen da vida a John Halder en este drama dirigido por Vicente Amorim. Halder ejerce como profesor de literatura en la Universidad. Casado con Helen, virtuosa del piano y profesora de música, la pareja vive con sus dos hijos y la madre del protagonista. No se encuentran en una posición acomodada, aunque sí disfrutan de una vida cómoda, estable y sin sobresaltos, aun después de la subida al poder de Adolf Hitler.

Sin embargo, todo cambia a partir de 1937, cuando el aparato propagandístico del llamado Tercer Reich se hace eco de una novela publicada por el profesor hacía varios años y donde se abordaba abiertamente el controvertido tema de la eutanasia. La maquinaria de manipulación del nazismo se pone en marcha para adecuar la obra del profesor a las tesis racistas y genocidas del régimen alemán. En consecuencia, Halder se convierte en un escritor de prestigio. La película se transforma entonces en un dilema constante que gira en torno a la vida del propio académico y literato que se verá obligado a elegir continuamente: entre su apacible vida pasada y la incertidumbre y notoriedad del presente, su modesto status frente a los privilegios económicos y el lujo llegados de manera repentina, las viejas y sinceras amistades frente a sus prometedores nuevos contactos en el NSDAP. Conforme elige siempre seguir las nuevas expectativas que la dictadura tiene reservadas para él, el espectador puede pareciar que, cada premio o privilegio no le es concedido al protagonista de forma gratuita: la propia mecánica del sistema se los cobrará puntualmente y a precio de oro, despojándolo paulatinamente de su individualidad y de todo lo que había dado sentido a su vida hasta entonces.
Good es una película que rompe tópicos respecto a otras producciones de tramas ambientadas en el nazismo, no sólo en cuanto a contenido sino también en cuanto a su puesta en escena. Se refleja fielmente la arquitectura monumental y el trazo rectilíneo de los edificios institucionales, muy del gusto de los regímenes europeos de corte fascista. Sin embargo, esta arquitectura ambienta pero no impone un papel protagonista en la escena, no está destinada a intimidar al público constantemente con esa visión, si bien, su presencia, combinada con los contrastes de luz y los claroscuros de las estancias, ayuda a dotar de mayor dramatismo a ciertas escenas y a reforzar la expresividad de los rostros y gestos de los protagonistas. No obstante, creo que la película es excesivamente lenta en su conjunto, la mayoría de las veces de manera totalmente injustificada a mi entender, lo que iría en detrimento de la atención de un público que no se halla, a priori, totalmente motivado por este género cinematográfico.
Por Joaquín Pi