octubre 11, 2009

R.A.F: Facción del Ejército Rojo

Posted in Uncategorized tagged , , , , a 10:46 pm por jjoaquinpi

Película dirigida por Uli Edel, estrenada en Alemania con el título Der Baader Meinhof Complex. Se sitúa en la República Federal de Alemania a principios de los años setenta. La descendencia de quienes se habían criado en el nazismo perciben un carácter autoritario en el gobierno de su país, totalmente volcado en una política de apoyo incondicional y servil a Estados Unidos e Israel que cierra los ojos ante las masacres de civiles vietnamitas y palestinos. La extensión de la rebelión estudiantil de París en 1968 a Alemania, a ciudades como Berlín-Oeste o Frankfurt, transmiten a la juventud la idea de que un mundo mejor y un orden social más justo es posible si se toma la iniciativa inmediatamente para iniciar la liberación, primero de sus conciencias y luego las de sus compatriotas. Para conseguir esto, deciden empuñar las armas, produciéndose una escalada de violencia en la que la palabra, la acción política y el debate serán ahogados en sangre para llevar a cabo acciones cada vez más violentas.

La evolución de la política interior alemana se reproduce de forma fehaciente durante toda la película. Esta realidad es intercalada a menudo con hitos de la situación internacional posterior al ’68 que se presentan en imágenes originales, con cortes muy rápidos a modo de flashes que parecen indicar que la agitación política de Alemania y el movimiento terrorista desarrollado al calor de la misma, tienen una envergadura planetaria, así como, en el futuro, sus repercusiones. Las circunstancias políticas de la RFA se presentan ante el espectador como una relación constante de causa-efecto entre sucesos cotidianos y acciones que llegaron a ser recogidas por los periódicos. El ejemplo más gráfico lo tenemos en el inicio de la película, cuando quienes se manifestaban contra la visita del sha de Persia a Alemania occidental, son atacados por la guardia personal de éste y jóvenes derechistas alemanes ante la impasibilidad de la policía. Cuando los manifestantes, jóvenes de ideología izquierdista, tratan de repeler la agresión como pueden, la policía carga indiscriminadamente, sólo contra los izquierdistas, hasta que el oficial Kurras, de paisano, dispara a un joven estudiante a sangre fría.

La caracterización psicológica de los personajes a través de los diálogos es también, desde luego, digna de mención. El lenguaje delata a los personajes y los cambios que en él se producen determinan la evolución de la personalidad de los mismos durante la película. Así, por ejemplo, no dejamos de ver un Andreas Baader -interpretado por Moritz Bleibtreu- violento, visceral, caprichoso, hijo de familia acomodada y consentido, que tiene un desprecio absoluto por la vida humana, tal como lo retratan los informes policiales federales y los de otros servicios de inteligencia de lo más dispares, como puedan ser la CIA o la Stasi.

Por su parte, Martina Gedeck da vida a Ulrike Meinhof, columnista de ideología izquierdista, cuyo utopismo le llevó a enrolarse con quien por entonces parecía tener las ideas más claras para acabar enredada en una espiral de violencia cada vez más descontrolada, que no detendrá hasta que ella se convierta en víctima. Un personaje paralelo a Meinhof será Horst Herold -Bruno Ganz- jefe de la policía federal alemana, empeñado en concienciar a los líderes políticos de que la lucha contra el terrorismo ha de ir más allá de lo policial, acabando con las condiciones objetivas que puedan fomentar su aparición, pero chocará con la incomprensión y la desconfianza de sus propios compañeros y subordinados. Para percibir esta riqueza en los diálogos quizá convenga ver previamente la película en versión original, independientemente de que más adelante se disfrute del doblaje al castellano.

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