10.26.09
Los hombres que no amaban a las mujeres
Publicado en literatura tagged Juventudes Socialistas de Ciudad Lineal, literatura, Los hombres que no amaban a las mujeres, Millenium, novela negra, Stieg Larsson a 3:19 pm por jjoaquinpi

Creo que este título será de sobra conocido por toda aquella persona mínimamente aficionada a la lectura. Llamativo, enigmático y, quizá por ello atrayente, es el primero de la trilogía Millenium. Todos ellos fueron publicados tras la muerte de su autor, Stieg Larsson, y una cuarta novela duerme a día de hoy en su ordenador portátil.
El título de la saga viene dado por la revista Millenium, nombre ficticio de una publicación que, en la novela, se ocupa de destapar los escándalos y corruptelas de los banqueros, financieros y empresarios de toda Suecia, así como los mecanismos de financiación y procedimientos de grupos y partidos de extrema derecha. Las vidas de Erika Berger, la directora de la revista y Mikael Blomkvist, editor jefe, que además trabaja como un redactor más, se verán sacudidas repentinamente por la denuncia y condena por difamación contra Mikael tras la denuncia interpuesta por el oscuro financiero Wennerström.
Es entonces cuando Henrik Vanger contrata al periodista durante un año para que le ayude a esclarecer la desaparación de su hija Harriet, ocurrida hace nada menos que cuatro décadas. Es un intento a la desesperada de un anciano que no desea morir con la angustia de un enigma sin resolver. Aparte de una generosa paga, Henrik Vanger se ofrece para salvar Millenium, a punto de caer en la quiebra por la condena judicial. Sin embargo, Blomkvist y Berger no saben hasta qué punto la búsqueda de la verdad y el buceo en los entresijos de la familia Vanger va a condicionar en adelante sus vidas. Durante toda la investigación, Mikael Blomkvist contará con la inestimable ayuda de Lisbeth Salander, una joven de veinticinco años introvertida, de carácter arrollador, excluida socialmente pero que logra subsistir gracias a sus dotes como investigadora privada y a sus aparentemente ilimitados conocimientos de informática. Entre ellos crecerá un afecto y una complicidad totalmente inesperadas.
Pese a mi relativamente corto bagaje literario, puedo decir que la primera novela de Stieg Larsson es una obra sorprendente dentro del género de la novela negra. El libro se divide en cuatro partes a modo de actos con varios capítulos cada uno donde se detallan los días entre los que va transcurriendo la trama. Si la meticulosidad de la que ha de hacer gala un autor que nunca se ganó la vida como escritor profesional para levantar una estructura narrativa de este estilo es digna de elogio, no podemos dejar de señalar la ausencia de cualquier sensación lineal típica de la novela decimonónica y sí, por el contrario, un cambio asiduo de escenario a lo largo de cada capítulo, situándonos, eso sí, en no más de dos escenarios que discurren de forma paralela, de tal forma que podemos retener sin dificultad todos los detalles que configuran la trama.
Los diálogos, de gran frescura, fluidez y autenticidad nos permiten elaborar en nuestra mente un retrato psicológico inmejorable de los personajes. Leer la primera novela de Stieg Larsson es, a mi juicio, una ocasión inmejorable para volver a enarmorarse y ”engancharse” a la lectura pese a la incompatibilidad que tantas y tantos puedan ver entre un libro de estas características y un best-seller. No sólo éstas confluyen en Los hombres que no amaban a las mujeres, sino que, además, hilando fino, se puede constatar cómo el autor organiza la trama del libro sobre los cimientos de muchas de sus investigaciones periodísticas, mientras desliza una implacable crítica de los aspectos más oscuros de la sociedad sueca. De hecho, al inicio de cada parte, el autor ofrece datos sobre la violencia de género en su país que sorprenderán a más de una y de uno. Creo que ninguna otra obra de cine o literaria de la que haya disfrutado hasta la fecha ha tratado de unificar denuncia, compromiso y entretemiento como esta novela.
10.19.09
“Ágora”, o la denuncia del integrismo.
Publicado en Uncategorized a 9:18 am por chusgreciet
Quien, al ir a ver “Ágora”, pretendiera ver una crítica abierta a los dogmas que viene sustentando la Iglesia Católica desde sus inicios, no encontrará tal crítica abierta. Amenábar nos presenta una crítica patente, pero velada.
En ningún momento se ofrece más crítica del catolicismo que del judaísmo o del misticismo.
La película, por situarnos, nos narra la vida de Hypatia, una profesora de la escuela neoplatónica de Alejandría, regida por el misticismo, del que ella también se aparta. Hija de Teón (interpretado por Michael Lonsdale, a quien pudimos ver como el abad de “El nombre de la rosa”), director de la biblioteca (la famosa biblioteca de Alejandría), Hypatia se enfrenta al fundamentalismo que, en cuestiones de creación y astrofísica ha regido siempre al catolicismo (recordemos que Galileo no fue perdonado hasta hace unos años… en lugar de pedirle perdón a él).

- Rachel Weisz interpreta a Hypatia en “Ágora”.
Podemos decir que su agnosticismo flirtea con la negación de Dios o, al menos, de la figura de un ser superior tal y como se concibe por las religiones al uso, misticismo, judaísmo o cristianismo. Pero el enfrentamiento de la película no es catolicismo sí o no, sino más bien fundamentalismo contra racionalismo. Dar una explicación científica al sistema planetario, al hecho de que el Sol esté unas veces más cerca que otras, a la gravedad, a la rotación de la Tierra, es la constante obsesión de Hypatia.
Una gran interpretación de Rachel Weisz, a la que se le notan las tablas interpretativas británicas, alejada ya de papeles ñoños como el de “Stalingrado”, una buena ambientación en la Alejandría del inicio de nuestra era, pero quizás Amenábar no supo aprovechar todo el desarrollo que ofrece una superproducción.
En la Antigüedad debió haber grandes avances en materia de astrofísica, de filosofía, de matemáticas, de geometría. La “moraleja” final nos lo apunta: De Hypatia apenas tenemos referencias, y hubo que esperar al siglo XVI para que Kepler enunciase lo que Hypatia intuía sobre el movimiento de la Tierra.
Probablemente, nuestro mundo estaría mucho más avanzado de no haber sido por la irracionalidad de la religión, del fanatismo y el dogmatismo.
10.11.09
R.A.F: Facción del Ejército Rojo
Publicado en Uncategorized tagged cine, ciudad lineal, facción del ejército rojo, juventudes socialistas, RAF a 10:46 pm por jjoaquinpi

Película dirigida por Uli Edel, estrenada en Alemania con el título Der Baader Meinhof Complex. Se sitúa en la República Federal de Alemania a principios de los años setenta. La descendencia de quienes se habían criado en el nazismo perciben un carácter autoritario en el gobierno de su país, totalmente volcado en una política de apoyo incondicional y servil a Estados Unidos e Israel que cierra los ojos ante las masacres de civiles vietnamitas y palestinos. La extensión de la rebelión estudiantil de París en 1968 a Alemania, a ciudades como Berlín-Oeste o Frankfurt, transmiten a la juventud la idea de que un mundo mejor y un orden social más justo es posible si se toma la iniciativa inmediatamente para iniciar la liberación, primero de sus conciencias y luego las de sus compatriotas. Para conseguir esto, deciden empuñar las armas, produciéndose una escalada de violencia en la que la palabra, la acción política y el debate serán ahogados en sangre para llevar a cabo acciones cada vez más violentas.
La evolución de la política interior alemana se reproduce de forma fehaciente durante toda la película. Esta realidad es intercalada a menudo con hitos de la situación internacional posterior al ‘68 que se presentan en imágenes originales, con cortes muy rápidos a modo de flashes que parecen indicar que la agitación política de Alemania y el movimiento terrorista desarrollado al calor de la misma, tienen una envergadura planetaria, así como, en el futuro, sus repercusiones. Las circunstancias políticas de la RFA se presentan ante el espectador como una relación constante de causa-efecto entre sucesos cotidianos y acciones que llegaron a ser recogidas por los periódicos. El ejemplo más gráfico lo tenemos en el inicio de la película, cuando quienes se manifestaban contra la visita del sha de Persia a Alemania occidental, son atacados por la guardia personal de éste y jóvenes derechistas alemanes ante la impasibilidad de la policía. Cuando los manifestantes, jóvenes de ideología izquierdista, tratan de repeler la agresión como pueden, la policía carga indiscriminadamente, sólo contra los izquierdistas, hasta que el oficial Kurras, de paisano, dispara a un joven estudiante a sangre fría.
La caracterización psicológica de los personajes a través de los diálogos es también, desde luego, digna de mención. El lenguaje delata a los personajes y los cambios que en él se producen determinan la evolución de la personalidad de los mismos durante la película. Así, por ejemplo, no dejamos de ver un Andreas Baader -interpretado por Moritz Bleibtreu- violento, visceral, caprichoso, hijo de familia acomodada y consentido, que tiene un desprecio absoluto por la vida humana, tal como lo retratan los informes policiales federales y los de otros servicios de inteligencia de lo más dispares, como puedan ser la CIA o la Stasi.
Por su parte, Martina Gedeck da vida a Ulrike Meinhof, columnista de ideología izquierdista, cuyo utopismo le llevó a enrolarse con quien por entonces parecía tener las ideas más claras para acabar enredada en una espiral de violencia cada vez más descontrolada, que no detendrá hasta que ella se convierta en víctima. Un personaje paralelo a Meinhof será Horst Herold -Bruno Ganz- jefe de la policía federal alemana, empeñado en concienciar a los líderes políticos de que la lucha contra el terrorismo ha de ir más allá de lo policial, acabando con las condiciones objetivas que puedan fomentar su aparición, pero chocará con la incomprensión y la desconfianza de sus propios compañeros y subordinados. Para percibir esta riqueza en los diálogos quizá convenga ver previamente la película en versión original, independientemente de que más adelante se disfrute del doblaje al castellano.
09.25.09
Malditos bastardos
Publicado en cine tagged ciudad lineal, juventudes socialistas, Malditos bastardos, película, Quentin Tarantino a 10:13 am por jjoaquinpi

La última película dirigida por Quentin Tarantino. Otra obra que lleva la marca inconfundible de su autor: primeros planos de objetos y situaciones aparentemente irrelevantes en la escena, flashbacks y saltos en el tiempo –en plural, pues son varios los que salen en la película– y los cortes que dividen la misma como si de actos de una obra teatral se tratase, además de otros elementos sorprendentes. Para puristas: no se reflejan con todo detalle y fidelidad uniformes, construcciones o escenas, pero es que precisamente reside ahí, a mi entender, la grandeza de lo realizado: no se trata del fruto de la ignorancia, de la improvisación ni de la superficialidad, sino de obviar lo que es superfluo para que salga a relucir la perspectiva que se quiere ofrecer, para que podamos apreciar el auténtico camino que pretende tomar el argumento. Precisamente por ello, se incluyen escenas y diálogos, a veces muy breves, que sin duda invitan a la reflexión y replanteamiento de nuestros principios éticos más elementales, pero todos perfectamente ensamblados en el discurrir de la película, introducidos de rondón, por lo que no darán sensación de lentitud o aburrimiento.
Después de 1941, un comando especial estadounidense es llamado a una peligrosa misión: lanzarse en paracaídas tras las líneas alemanas para facilitar la labor de los ejércitos aliados hostigando y eliminando a soldados y oficiales nazis. El grupo, dirigido por Aldo (Brad Pitt), e integrado exclusivamente por judíos aplicarán, mientras las circunstancias se lo permitan, la máxima de “ojo por ojo” de una manera, digamos, un tanto pintoresca. No queda más que recomendarla vivamente; quien escribe estas líneas era un tanto indiferente a la obra de Tarantino y, después de ver esta película, deseo volver a ver todas las realizadas por este autor anteriormente. Sin duda, Malditos bastardos es la película de “ciencia-ficción” que más me ha agradado.
09.10.09
Blanco sobre Negro
Publicado en literatura tagged autobiografía, Blanco sobre Negro, ciudad lineal, juventudes socialistas, Rubén Gallego a 9:41 am por jjoaquinpi

Blanco es un color odiado por Rubén Gallego. Simboliza para él algo relajante pero también lo inmóvil, lo permanente, una situación de calma chicha adormecedora que lo mantiene domesticado. El negro, en cambio, representaría lo activo, para él es el auténtico color de la esperanza, de la energía, del espíritu de superación, del cambio. El título de la autobiografía de una parte de su vida resumiría en tres palabras la sensación general que el autor percibió durante su infancia y, sobre todo, su adolescencia en la URSS.
Con un estilo narrativo caracterizado por la aparente simpleza de los diálogos y la brevedad de las oraciones, Rubén Gallego muestra en los distintos capítulos momentos de su vida transcurridos en, al menos, dos de los orfanatos por los que llegó a pasar, como si de instantáneas se tratase. Cada uno de esos fogonazos de realidad constituyen una reflexión sobre los dos sistemas de organización política que se disputaron el dominio mundial durante la segunda mitad del siglo XX y una profunda reflexión existencial sobre la necesidad de seguir viviendo cuando, al hecho de estar paralizado de cintura para abajo, se suma la incomprensión y la doble moral en el trato de la sociedad que lo rodea: Gallego es mantenido con vida, se le proporciona alojamiento y comida, pero se le niega la posibilidad de ver la luz del sol y se le cierran las puertas a estudiar en la universidad o ejercer una profesión acorde a sus capacidades. El régimen soviético pareció no darse cuenta de que, a la fuga de cerebros del país por la huida de científicos e intelectuales, se le sumaba una destrucción de las mentes más brillantes no sólo por las purgas de la intelectualidad, sino, también, por la política respecto a los orfanatos y la no-integración de las personas con algún tipo de discapacidad.
Rubén Gallego nació en Moscú en 1968, durante la Primavera de Praga. Pasó su primer año de vida recluido en una clínica junto a su madre, Aurora Gallego. Al cabo de este tiempo fue enviado a una institución, donde iban a parar las hijas e hijos de la élite soviética que sufrían algún tipo de discapacidad física o intelectual, pues el abuelo de Rubén, Ignacio Gallego, era un importante dirigente del Comité Central del Partido Comunista de España exiliado en Francia. Ignacio acudió a la URSS creyendo encontrarse con un futuro mejor porque en Francia se consideraba un exiliado sin papeles. Su hija, Aurora, en cambio, siempre se sintió como una extranjera sin embajada en Moscú, lo que suponía una carencia de derechos a la que se añadía la acusación de haber dado a luz a hijos “no presentables”, según el régimen soviético, porque echaban por tierra el mito del hombre nuevo; un hermano de Rubén había muerto nada más nacer y el autor de este libro sufría de parálisis cerebral. Aprovechando el desconcierto originado por la Perestroika, escapó de un asilo para ancianos y enfermos terminales donde se le había confinado de por vida, reencontrándose con su madre en Praga, ciudad en la que inició una carrera como escritor que continuaría en Madrid, donde reside desde el año 2001.
08.14.09
El viaje del elefante
Publicado en literatura tagged José Saramago, juventudes socialistas, Juventudes Socialistas de Ciudad Lineal, viaje de elefante a 8:10 pm por jjoaquinpi

José Saramago rescata un hecho histórico puntual para confeccionar un relato que da como resultado la novela que lleva exactamente el mismo título que el de esta entrada y que vio la luz el año pasado. El libro narra las peripecias de la travesía del elefante Salomón, que en 1551 se ve obligado a cambiar de dueño cuando Juan III, Rey de Portugal, decide regalarlo a su primo el archiduque Maximiliano de Austria. La obra tiene como eje central la reflexión en torno a lo volátil y efímero del arte y del ceremonial cortesano. La vida de la Corte gira alrededor de la personalidad real como una enorme rueda en la que es preciso saber colocarse en la posición idónea para evitar ser aplastado por la misma, y, aún sabiendo moverse, la caída en desgracia por una minucia puede producirse en cualquier momento. El elefante Salomón y Subhro, su cuidador, experimentarán esto en sus propias carnes desde que salen de Lisboa y se detienen en Valladolid, momento en que el Archiduque obliga a elefante y cuidador a cambiar de nombre, pasando el primero a llamarse Solimán y el segundo Fritz, porque era más fácil de pronunciar a juicio de los germanoparlantes.
El viaje del elefante, dentro de la evidente contextualización histórica, contiene una crítica demoledora al capricho y arbitrariedad de ciertos poderes y autoridades que, como los reyes de Portugal y los herederos imperiales de Austria, condicionan la vida de su séquito y de miles de personas de una punta a otra de Europa a sus intereses particulares, usando, para beneficio propio, aquello que podría unir a pueblos distantes como es, en este caso, el elefante. Las críticas a la Iglesia católica por fomentar y consentir tradiciones que constituyen una superstición a todas luces por derivarse de ello pingües ganancias para la institución, se deslizan a lo largo del relato, haciendo acto de presencia el autor para comentar y dar su opinión hablando de sí mismo en tercera persona conforme nos acercamos al desenlace.
Saramago vuelve a mostrar en esta novela su peculiar estilo: nunca señala los diálogos con las normas ortográficas y de puntuación al uso, abunda la presencia de oraciones subordinadas que pueden llegar a ocupar cinco líneas, párrafos con una extensión de varias páginas, omisión de la mayúscula inicial en los topónimos, etcétera. Sin embargo, gracias a este estilo, las palabras, lejos de amontonarse y atropellarse en la cabeza de los lectores, obligan a leer a un ritmo relativamente rápido y a que los detalles de la narración sean retenidos en la mente como por inercia.
08.09.09
El juego del ángel
Publicado en literatura tagged Juego del Ángel, juventudes socialistas, Juventudes Socialistas de Ciudad Lineal, Ruiz Zafón a 10:11 am por jjoaquinpi

La última novela de Carlos Ruiz Zafón, El juego del ángel, se ha convertido en otro éxito internacional desde que saliera a la luz el año pasado, continuando de esta forma la trayectoria que había iniciado desde la publicación de su novela La sombra del viento, que ha sido traducida a más de cuarenta lenguas. Este último libro constituye la segunda parte de la novela que publicara en 2001. No se trata de una segunda parte común, esto es, no se trata de una mera continuación, de ahí que El juego del ángel -como intuyo tras haberlo leído- no va a dejar a nadie indiferente.
Barcelona, década de los veinte del siglo pasado. Ciudad de contrastes, también desde el punto de vista social: palacetes de estilo modernista junto a pensiones de mala muerte en el Raval o asentamientos chabolistas cerca de la playa del Bogatell, donde se refugian quienes huyen, tienen algo que ocultar o, simplemente, se abandonan en estos lugares, viendo pasar una vida que se les escapa entre las manos. En este escenario se desarrolla la historia de David Martín, huérfano de madre desde recién nacido que trata de mantener y avivar su pasión por la literatura en un medio completamente hostil. Cuando parecía que la vida le había dado por completo la espalda tras la pérdida de su padre, un veterano de la guerra de Filipinas analfabeto y hundido en el alcoholismo, la mayor parte del tiempo en paro, Pedro Vidal, una suerte de eterno escritor en ciernes que compensa su falta de talento con la adulación y puertas que le abre la fortuna familiar, se convierte en una especie de mecenas para David, quien, con un esfuerzo titánico, se abre camino como redactor de un periódico local y, poco después, como novelista. Sin embargo, irá descubriendo cómo su nueva vida y las personas que trajeron algo de luz a ella terminarán, de un modo u otro, por hacerle pagar un precio muy alto e injusto.
En mi opinión, Ruiz Zafón incrementa las cualidades que ya plasmó en La sombra del viento: una agilidad en los diálogos pasmosa y un retrato sociológico y psicológico de los personajes a través de esos mismos diálogos de una gran fidelidad. La exhibición de tales habilidades narrativas se aprecian más en tanto que se observa la superposición de géneros novelescos que lleva a cabo el autor. Ruiz Zafón crea una historia en un contexto histórico determinado, reflejando la arquitectura y los paisajes diurnos y nocturnos que presumiblemente ofrecería Barcelona en el primer tercio del siglo XX. En ese armazón histórico, se construye una trama con episodios de asesinatos, ajustes de cuentas, delincuencia callejera y corrupción policial que nada tiene que envidiar al género de la novela negra al uso. Junto a todo esto, se entremezclan los elementos esotéricos y fantásticos que irán imponiendo su protagonismo conforme avance la obra, lo que, para mi gusto, es un elemento de distorsión más que un recurso para mantener la intriga.
07.22.09
El archivero de la Lubianka
Publicado en literatura tagged ciudad lineal, El archivero de Lubianka, juventudes socialistas, Travis Holland a 10:02 am por jjoaquinpi

Así se titula la primera novela de Travis Holland, un escritor estadounidense que, después de doctorarse en literatura, había cultivado en exclusividad el relato, género con el que ha ganado varios concursos. Quizá sea relevante mencionar la nacionalidad del autor cuando se presenta una novela histórica tan minuciosamente ambientada en la URSS de 1939. Se huye de los viejos tópicos de presentar este país como un infierno habitado por demonios para describir los pequeños infiernos de la vida cotidiana de las personas corrientes. Holland imprime un ritmo rápido -excesivamente rápido para mi gusto- en algunos capítulos, lo que, por otra parte dota a su prosa de una concisión y una claridad evidentes, ralentizando el ritmo, parando la escena cuando se trata de describir los sentimientos de desasosiego casi constante y la falta de esperanza de tantos ciudadanos soviéticos por aquel entonces.
Pável Dubrov arrastra pesadas losas a sus treinta años. Su esposa murió en el descarrilamiento provocado de un ferrocarril. Casi inmediatamente después, pierde su plaza de profesor de literatura en la academia Kírov al verse arrastrado por las insistencias de un alumno suyo, empeñado en denunciar a un profesor que no era de su agrado. Para salvar su integridad y honor, se ve obligado a ingresar como archivero en la Lubianka, el cuartel-prisión de la NKVD, la temida y todopoderosa policía política diseñada por y a la medida de Stalin. Allí, se encarga de clasificar y quemar los borradores de poemas y cuentos de diversos autores proscritos por el régimen. Como se pone en boca del protagonista durante la novela, haberse negado a realizar ese trabajo habría sido, sencillamente, un suicidio.
La vida de Pável transcurre gris y triste en un mundo de mediocridad, ineficacia, nepotismo y envidias: un amigo que no deja de preguntarse cuándo va a ser arrestado al atreverse a criticar ácidamente en sus escritos a una mujer bien posicionada en el Comisariado de Cultura, una burocracia que parece decidida a no entregarle las cenizas y pertenencias de su esposa fallecida, un ambiente de trabajo por completo hostil donde debe escoger con cuidado cada palabra que pronuncia y donde un suboficial inculto y embrutecido goza dándole órdenes con una completa descortesía, por no mencionar a una madre que comienza a perder la memoria de manera irremediable. Sin embargo, y aún con la amenaza de guerra que se cierne sobre su país por la agresión hitleriana a Polonia, no será hasta conocer a Bábel, el autor de Caballería Roja, que ha caído en desgracia de un día para otro, cuando se produzca la catarsis en su interior que le lleve a una lucha incesante por conservar un resquicio de humanidad en un ambiente del todo inhumano.
07.08.09
La caja de los deseos
Publicado en literatura tagged ciudad lineal, günter Grass, juventudes socialistas, la caja de los deseos a 10:35 am por Cartier
Así se titula el último libro de Günter Grass, que, después de aparecer en Alemania en 2007, ha sido traducido y editado este año al castellano. La caja de los deseos constituye la segunda parte de la autobiografía del escritor. Si en Pelando la cebolla abordaba su niñez, adolescencia y primera etapa de la vida adulta, en esta obra el novelista continúa donde lo dejó para llegar a la madurez introduciendo una novedad poco común, pues se trata de una autobiografía cuyo contenido ha sido elaborado, al menos en su mayor parte, por los testimonios de sus hijas e hijos. El autor optó por reunir a sus seis descendientes, todas y todos de matrimonios distintos, ante una mesa con micrófonos y grabadoras para que hablaran, sencillamente, de su padre.
Los testimonios son articulados a lo largo de la autobiografía por medio de Marie, la fotógrafa de la familia. Una mujer que acompañó a Grass a lo largo de toda una vida, fotografiando momentos familiares importantes, pero también cotidianos, a toda la familia en bloque y a cada uno de ellos. En el libro, la vieja cámara Agfa de Marie es mágica: se remonta al pasado y predice el futuro. Grass sólo tiene que decir “¡Mariechen, dispara!” para que ella cumpla su deseo y le dé otra perspectiva del estado de las cosas. Un cálido tributo a la que, sin duda, dedicó tantas horas a proporcionar al novelista alemán instantáneas de inspiración para sus obras. Y un reconocimiento de las hijas e hijos al padre que nunca dejaron de admirar por su coraje para desgranar una vida azarosa estando ya en su senectud, por atreverse a confesar lo inconfesable, por preocuparse por su educación en la medida que podía y sabía, por tener el coraje para decir y hacer lo que pensaba en cada momento, por alegrarles los días con historias fabulosas que inventaba con toda facilidad o por tratarlos a todos con el mismo afecto independientemente de con quién los hubiera tenido. Aunque sus vástagos tampoco han tenido empacho en recordarle sus largas ausencias haciendo campaña y redactando discursos para el Partido Socialdemócrata, al miedo por las amenazas y agresiones contra la casa familiar por parte de grupos de extrema derecha y de extrema izquierda por su actividad política, a lo abrumador de la fama del progenitor que los perseguía en la calle y en el colegio, a tantas promesas incumplidas de jugar con ellos “más tarde” cuando acabara lo que tuviera entre manos.
Puede que con este autor quien suscribe este comentario haya perdido todo resquicio de objetividad, pero no puedo evitar considerar que para elaborar un libro de estas características, que ha gozado de las mejores críticas en publicaciones como Der Spiegel o en el semanario Babelia de El País, se necesita la experiencia y el talento narrativo de Grass. En ningún momento da la sensación de escuchar conversaciones grabadas y en ocasiones no se sabe cuándo interviene el autor para aderezar el relato, pues Grass no duda en sacrificar comillas y demás purismos estilísticos en favor de una narración fluída, ágil, capaz de envolver y abstraer por completo al lector. No puedo dejar de recomendar esta autobiografía novelada donde, al igual que en tantas otras novelas de Günter Grass, la fantasía de valor simbólico se da la mano con el retrato de la Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial.
06.29.09
Good Bye, Lenin!
Publicado en cine tagged ciudad lineal, good bye, jscl, juventudes socialistas, lenin a 12:20 pm por Cartier
Wolfgang Becker dirige esta película alemana de 2003, a medio camino entre la comedia y el drama, aunque predominan más facetas de lo primero que de lo segundo. Alexander, al llegar a su juventud, se muestra contrario al régimen de la República Democrática Alemana (RDA). En una manifestación que se dirigía al Muro para pedir la libertad de prensa y de movimiento en Alemania oriental, la policía interviene con gran contundencia, arrestando a Alexander. En ese momento, la madre del joven observa casualmente cómo unos agentes de paisano golpean y arrestan a su hijo. El impacto de la escena provoca un infarto a la mujer, que entra en coma. Es octubre de 1989. Ese mismo mes, caería el Muro de Berlín y los cambios económicos, sociales y culturales se producen en la RDA a un ritmo vertiginoso, de tal manera que, cuando la madre de Alexander sale del coma meses después, la república comunista que tanto amaba y para la que volcó tantos esfuerzos, ha dado paso a un mundo totalmente nuevo. A fin de evitar a su madre un sobresalto que en su estado podría resultar fatal, Alexander, junto a su hermana y su novia, harán lo posible para que su madre siga creyendo que vive en el viejo régimen.

La película es una sucesión de anécdotas de los protagonistas en su nueva vida tras el derrumbe del Telón de Acero: nueva música, nuevo cine, nuevas tendencias en decoración y arquitectura, nuevos patrones en las relaciones personales y sentimentales. El nuevo Berlín posterior a 1989 y que avanza hacia la Reunificación permanece en contacto continuo y conectado a menudo con el viejo modelo de vida de la RDA por medio de un verdadero mundo paralelo creado por Alexander para proteger la salud de su madre.
En la película se abordan como temas fundamentales el reencuentro con el padre ausente tras la Reunificación y el hecho de mentir por deferencia o amor hacia una persona, el eterno recurso a la mentira piadosa, presentada aquí, en mi opinión, de un modo deliciosamente entrañable. Los únicos inconvenientes vendrían a ser, quizá, un tono excesivamente monótono en el ritmo de la secuencia de los acontecimientos y la dificultad para sacar el jugo a ciertos aspectos de la trama o detalles de la película que pueden resultar confusos o pasar inadvertidos para alguien que no sea una persona alemana de cierta edad o que no tenga un conocimiento exhaustivo del marco temporal en el que se desarrolla el argumento de la película.
Por Joaquín Pi